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LA MAGIA DE SIERRA DE FRANCIA EN VIÑAS DEL CÁMBRICO

enoturismo

A principios de este año y gracias a la colaboración de Pintan Copas Comunicación con Enoturismo Castilla y León, fuimos a visitar una de mis bodegas preferidas de la región, junto con parte del equipo de Derotosydescosidos.

Tenía muchas, muchísimas ganas, de conocer Viñas del Cámbrico, en la Sierra de Francia (D.O. Sierra de Salamanca). El contenido de la visita se centró más en el plano turístico que en el vinícola, con el fin de dar difusión a la Ruta del Vino de la Sierra de Francia, a la que la bodega pertenece.

Disfrutamos de un día tan memorable que quería replicar el artículo que en su día escribí para Enoturismo CYL en este blog. Lo titulé “Viñas del Cámbrico, un bocado al paisaje de la Sierra de Francia”.

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Viñas del Cámbrico, un bocado al paisaje de la Sierra de Francia

A veces, un paisaje por si mismo tiene la capacidad de emocionar, de crear un momento mágico y lleno de paz, en el que respirar profundamente para coger todo el aire posible. Parar un instante en esta vida frenética y mirar al horizonte.

Pero muchas veces, quizás demasiadas, incluso las personas que cada día respiran ese paisaje no lo valoran como debiesen. Esto es un poco lo que pasó con la bodega Viñas de Cámbrico. Y, de hecho, así nos lo corroboraron Rosa y José Luis, oriundos de Villanueva del Conde, municipio de la Sierra de Francia, donde está ubicada la bodega.

El ‘alma pater’ del proyecto es Fernando Maíllo, procedente del cercano pueblo de Sequeros. La uva Rufete, la uva reina de esta zona, se tomaba en los pueblos de la zona como un vino de chateo, un vino de poco color y estructura que se elaboraba en los lagares de las pintorescas casas de piedra.

Fernando vio en la Rufete un potencial para elaborar grandes vinos. Y no se equivocaba. Junto a otras variedades tintas – el Tinto Aragonés (Tempranillo), el Calabrés (Garnacha)- y blancas – Rufete blanca, Viura, Moscatel y Palomino- elaboran vinos de altísima calidad que son un bocado a ese paisaje.

sierra de francia
bodega cambrico

La visita a Viñas del Cámbrico

Por muchas razones, la visita a Viñas del Cámbrico no es un “pasaba por aquí”. La primera es que, a no ser que el visitante tenga especial interés en realizar la ruta El Camino de los Prodigios –una senda circular entre Villanueva del Conde y Miranda del Castañar apropiada para familias, que tiene una de las entradas al lado de la bodega- el edificio está completamente mimetizado con el entorno.

Debido a ello, las visitas comienzan en la plaza del pueblo que, por cierto, ha sido recientemente declarado Bien de Interés Cultural. Bosi es quien se encarga de atender a los visitantes, siempre con cita previa. Aunque su apodo viene de Ambrosio, podría derivar perfectamente de Boss (jefe en inglés, a lo estrella de rock), porque pasar unas horas con él es una auténtica experiencia y aprendizaje. Un hombre del terruño.

La actividad comienza en unas mini parcelas de viñedo cercanas. Cepas de distintas variedades dispuestas en terrazas o bancales con unas imponentes vistas a la Sierra de Francia.

Una de las particularidades que enamora de esta zona es la rica biodiversidad existente: Olivos, madroños, jaras, hinojo, frutales… Conviven en armonía debido al clima, mediterráneo con influencia atlántica y casi 1.000 litros por metro cuadrado de pluviometría anual.

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La segunda parte de la visita se desarrolla en la bodega, unas modestas instalaciones creadas con muchísimo gusto. El acceso y la terraza posterior son maravillosas.

La mitad de la bodega –la cara norte- está excavada en la roca, mientras que la cara sur permite la entrada de aire y cierta luminosidad. Perfecto para conseguir condiciones de humedad y temperatura naturales para la elaboración de los vinos. Al estar la bodega ubicada en una suave pendiente, todos los trabajos se realizan por gravedad, sin bombas, por lo que el respeto por la uva, los mostos y vinos es superior.

Los vinos de Viñas del Cámbrico

La visita a Cámbrico incluye la degustación de dos vinos de la Denominación de Origen Sierra de Salamanca y una tapa de jamón. En los últimos años las etiquetas han sufrido una ligera modificación para categorizar los vinos en función del pueblo del que proceden las uvas. Ya en la añada 2016, el tinto más económico de la bodega elaborado con 100% Rufete, Viñas del Cámbrico, ofrece dos variantes: Villanueva del Conde y Miranda del Castañar.

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vinos camnbrico

El vino 575 Uvas (un guiño a la cantidad de bayas que han de ser empleadas para elaborar una sola botella) está elaborado con las tres variedades tintas citadas anteriormente. En la gama más alta, por su parte, se pueden encontrar dos vinos también elaborados con la uva local, Cámbrico Pizarra y Cámbrico Granito. También elaboran un vino sólo de Tempranillo, un original Cámbrico Rufete blanco y una pequeña producción de rosado.

Sin duda, Viñas del Cámbrico es uno de esos proyectos vitales de los que los habitantes de la Sierra de Francia pueden sentirse orgullosos y los viajeros maravillados.

 

*Si quieres conocer otros rincones de la zona y bodegas visitables, os recomiendo leer este artículo publicado también en Enoturismo Castilla y León.

 

Autora: Patricia Regidor

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UVAS MINORITARIAS DE CASTILLA Y LEÓN

Catas

Una de las catas más interesantes que tuvieron lugar durante el Duero International Wine Fest, celebrada a principios del mes de septiembre en el Forum de la Evolución de Burgos, fue la ‘Recuperación de las variedades minoritarias y vinificaciones olvidadas de Castilla y León’.

Ya de por si el título llamaba la atención pero, además, los impulsores de esta cata magistral fueron dos expertos en la materia, José Antonio Rubio (Doctor Ingeniero Agrónomo, Investigador en Viticultura y Jefe de Cultivos Leñosos y Hortícolas del ITACYL) y Félix Caballero (Doctor Ingeniero Agrónomo, Investigador y Director del Departamento de Investigación Agroalimentaria en el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural), alentados por Paco Berciano (propietario de la vinoteca El Lagar y socio de la distribuidora Alma Vinos Únicos). En resumen, tres wine-cracks en toda regla.

El objetivo era poner en valor las uvas minoritarias presentes en Castilla y León, con la intención de demostrar lo interesante de su cultivo y posterior transformación. No sólo debido a la posible calidad de los vinos elaborados con dichas variedades, sino con el razonamiento de mantener el patrimonio vegetal de la región, que forma parte de la historia y cultura del medio rural.

¿Qué es una variedad de uva minoritaria?

Félix Caballero dejó cristalina la respuesta a la pregunta sobre qué es una variedad minoritaria:

  1. Aquella variedad que, por diferentes causas, su superficie de cultivo se encuentra muy reducida, en algunos casos en peligro de extinción.
  2. Variedad cultivada antes de la filoxera.
  3. Superficie inferior al 1% a nivel autonómico.
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Es decir, que, como también se sentenció en la presentación, “el Albillo Mayor no es una variedad minoritaria” (por poner un ejemplo). Caballero comenzó a trabajar en la recuperación de uvas casi extintas en 1998, en la colección de vides ‘El Encín’, tomando el testigo de sus antecesores, que empezaron a salvaguardar este legado en 1883.

La idea del Instituto es mantener la diversidad genética y no importar variedades foráneas. Según los investigadores, “una forma de ‘luchar’ contra países emergentes sería sacar vinos elaborados con las variedades objetivo el estudio, en los países europeos donde sea posible, a la vez y de una forma coordinada, para que sean inimitables”.

En una comunidad autónoma donde el Tempranillo ha colonizado prácticamente la totalidad de la cuenca del Duero, junto a la blanca Verdejo (aunque en mucha menor medida), aún quedan reductos donde cepas de extraños – a la par de elocuentes nombres – luchan para mantener su ADN vivo.

En este punto he de decir que todo esto también es gracias a la tozuda labor de algunos viticultores, curiosos y un poco suicidas, algunos de ellos presentes en la sala.

Arribes del Duero, la tierra de las olvidadas

El primer vino fue uno elaborado Rufete Blanca, también llamado Verdejo Serrano, procedente de la Sierra de Salamanca. Ya podemos encontrar algunos vinos comercializados con esta uva, como el elaborado por Cámbrico. Así que en este caso os recomiendo que la probéis vosotros mismos: jugosa, fresca, fina…

El segundo vino fue otro blanco de la uva Puesta en Cruz o Rabigato (en Portugal), de Arribes del Duero. Un vino de la añada 2015 de buena acidez e intensos aromas frutales, con una gran sensación de dulzor, posiblemente derivada de la glicerina. Un vino con aptitudes para vinos de guarda.

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Después fue el turno de un Merenzao de Tierra de León, allí llamado Negro Saurí, elaborado como rosado, añada 2017. Un vino muy fresco y elegante, de poca capa colorante.

A continuación, probamos un vino procedente de la ‘niña mimada’ de Arribes, la Bruñal, también denominada Albarín Tino, Baboso Tinto o Alfrocheiro Preto (en Portugal). Nunca había bebido un Bruñal rosado, como en esta ocasión, un vino con buena estructura, bastante color y marcada mineralidad.

En el quinto de la cata viajamos hasta Bierzo, para degustar el primer tinto, elaborado con Estaladiña o ‘Pan y Carne’. No es el vino que más me sorprendió, a pesar de que ensalzaron su complejidad aromática y aptitud para el envejecimiento.

Volvimos de nuevo a la zona de Arribes del Duero para disfrutar de la parte más divertida de la cata, en la que probamos tres vinos distintos que al final mezclamos en proporciones iguales. Estaban elaborados con las uvas Mandón (mucha acidez, aromas maduros), Gajo Arrobo (especiado, buena estructura) y Tinto Jeromo (muy productiva, deliciosos aromas a flores moradas).

Por separado resultaron muy interesantes, pero el ‘coupage’ fue como una receta perfecta, un vino fresco, con baja graduación alcohólica, buena acidez, completo y complejo.

Terminamos la estupenda clase magistral con un Bruñal Tinto (¿qué decir de la Bruñal? ¡me encanta!), que finalmente añadimos en la mezcla anteriormente descrita en una proporción similar a cada uno de los vinos anteriores. El Bruñal acentuó los aromas florales y suavizó al vino final en boca.

Sólo puedo decir una cosa: Ojalá se tomen las medidas oportunas para incentivar que vinos elaborados con estas castas minoritarias lleguen a las mesas de los consumidores.

 

*La ponencia más interesante del congreso fue la presentada por Fernando Mora (Master of Wine, Bodegas Frontonio) y Amaya Cervera (Spanish Wine Lover) sobre un recorrido por los ríos vitícolas del mundo, particularmente el Duero. Os recomiendo leer este artículo en su web.

 

Autora: Patricia Regidor

Calle Grupo Escolar, 1. Tudela de Duero  47320

Horario: de 9 a 15 de lunes a viernes

De pies a cabeza por: de rotos y descosidos
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